La ‘plantación’ política de la filosofía

20 junio, 2015

No cabe duda de que se está viviendo una época dorada en lo que se refiere a la filosofía. Puede que a muchos esto suene extemporáneo, acaso una ocurrencia. La época dorada feneció hace mucho tiempo, como pensaba, por ejemplo, Henry David Thoreau en Walden. Ahora solo queda el simulacro, se pensará, o el caparazón quitinoso representado por la Academia, por la Facultad, y cada vez más tímidamente por su versión secundaria en los Institutos. La merma que ha supuesto la reforma educativa de la Lomce (por no ir más atrás) precisamente en los centros de secundaria, junto con la revisión de los grados en la llamada educación superior, provoca la visión de un panorama apocalíptico para quienes esperaban quizá un florecimiento filosófico o siquiera una conservación artificial (del artificio) de la decana disciplina.

No obstante, después de las elecciones autonómicas y municipales, y ante la proximidad de las generales, cabe contemplar el panorama filosófico español desde otra óptica. Una que mire no a la escuela en su forma elevada o subsidiaria, sino a la presencia filosófica en lo social, y especialmente en esa parte común de lo social denominada política. La proliferación de tendencias ideológicas con presencia significativa en el “arco político” constituye el diagnóstico común de estas elecciones. Algunas de ellas de nuevo cuño, muy “jóvenes”, contrastan con los “partidos viejos” (hace poco un televisivo líder político utilizó esta expresión). Otros partidos nuevos pero no novísimos que surgieron en una ocasión política determinada han sido prácticamente barridos, incapaces de acumular una fuerza suficiente como para resistir a esta oleada de júbilo juvenil.

En lo que respecta a lo nuestro, no sabemos si conforta, pero desde luego destaca la multitudinaria presencia de personas con formación filosófica en estos nuevos movimientos, así como también en los viejos, con sello muy diferente, y merecedores de un estudio sereno y escolárico.

Recurriendo a la división entre filosofía mundana (o cósmica) y escolar que ya planteó Kant hace siglos (de la que el jocoso Schopenhauer se valió posteriormente para algún nada sereno ensayo), podríamos recuperar la diferencia, distinguiendo, por añadidura, entre una vieja guardia, ligada a la Academia, a la escuela, de Filosofía y una nueva oleada vinculada a la concepción mundana del filosofar. Cabe decir que esta particición no es dicotómica o absoluta, sino que encierra una matriz de variabilidad que hará las delicias de cualquier erudito de la lógica difusa. ¿Dónde colocar, en esta primera clasificación a Luis Alegre, por ejemplo, filósofo de formación y docente universitario, así como miembro activo de un partido político (o acaso de un metapartido político, pero esa tesis la dejaremos para otra ocasión) y militante de organizaciones de esas que se suelen calificar como “antisistema”?

He ahí un caso peculiar. No obstante, si observamos los partidos viejos (UPyD incluido, víctima de progeria, a tenor de los terminales diagnósticos), contemplamos una plétora de políticos que cabría colocar en el sector académico y sin duda institucional, tal vez incluso “acomodado”, de un filosofar mundano coordinado indudablemente a la Universidad. Que coincidan en su situación con los partidos “viejos” no puede ser una casualidad, sino en todo caso un producto de la continuidad: Ángel Gabilondo del PSOE, José Antonio Pérez Tapias también del PSOE, Carlos Martínez Gorriarán de UPyD o Manuel Hernández Iglesias, también de UPyD se podrían ubicar en esa línea de la que venimos hablando. Continuidad con la vieja guardia (dicho sea sin espíritu de ofender) académica de la que brotan, con Savater (ya se sabe de su idilio inicial con UPyD), Cortina y demás filósofos de la transición y post-transición.

La nueva y emergente generación, sin embargo, acoge otros calificativos donde “mundanos” sería el más suave (o light en jerga nutricional). De él a activistas, subversivos, bolivarianos o incluso soviéticos (frecuentadores, instigadores y aun fundadores de“soviets” vamos) hay un paso o dos. He ahí a Ada Colau quizá como representante de esta alternativa que, además, para escarnio del gremio universitario filosófico, se dejó dos asignaturas de la carrera de Filosofía, según dicen los medios –de los cuales conviene confiar poco, por cierto–). De la Plataforma de Afectados por la Hipoteca al asiento de la alcaldía de Barcelona. Una vocación claramente mundana, práctica, de la filosofía cuyo desdén por la Academia se manifiesta si cabe con mayor inquina a tenor de esas dos carencias formativas de la vetusta mamá de las Ciencias. Siempre en estos casos surgirá el curioso impertinente que tratará de averiguar de qué materias se trata, buscando la coordinación entre éstas y su propia visión del personaje en cuestión (¿acaso Lógica II?, ¿acaso Ontopraxeología?, ¿acaso, para más inri, Filosofía política?).

Las referencias, no obstante, se pueden ampliar. En nuestro ámbito autonómico, Jaime Paulino ejerce como secretario de Podemos (en Zaragoza, por ejemplo, ese cargo lo desempeña Maru Díaz, también egresada de la facultad filosófica).

¿Qué decir de otros como Josep Maria Terricabras y su incursión en ERC? En definitiva, desde aquellos tiempos en que Besteiro salía de la Central para ir a las Cortes y terminar en prisión (por cierto con colaboracionismo y conspiraciones incluidas, porque la política suele llegar donde la Lógica no alcanza), no recordamos un momento más filosófico en la vida pública. Acaso precisamente la ausencia de futuro profesional en la docencia ha roto este agrietado receptáculo de arcilla que ha terminado por derramar el flumen filosófico en la, por otra parte, yerma vida política española.

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A DIOS, LO QUE ES DE DIOS… ¿Y TAMBIÉN A DIOS LO QUE ES DEL CÉSAR? Carta abierta a la comunidad educativa del IES Les Dunes y a los ciudadanos de Guardamar del Segura

15 junio, 2015

El profesor Miguel Buendía nos ha enviado una carta abierta sobre educación que pasamos a publicar. El contexto es el de la aplicación de la LOMCE. En primero de bachillerato, nuestra comunidad autónoma ha decidido que los estudiantes elijan entre Religión, Anatomía aplicada y Cultura científica, como ya informamos aquí. El alcance de semejante decisión ya lo estamos empezando a conocer:

Miguel Buendía Muñoz, profesor del Departamento de Filosofía en el IES Les Dunes

El curso próximo, si se implanta la LOMCE, ¿podrán verse obligados algunos alumnos que aspiren a estudiar la carrera de Medicina, por ejemplo, a no cursar en nuestro instituto Anatomía Aplicada (nueva optativa de 1º Bachillerato), al tener que matricularse en Religión Católica si desean recibir el sacramento de la Confirmación? La disyuntiva Anatomía Aplicada vs. Religión Católica como opciones alternativas en Bachillerato puede resultar sorprendente; pero aún lo es más que desde una instancia no académica, el Consejo Pastoral de la Parroquia de Guardamar del Segura, se venga exigiendo desde hace muchos años que para recibir la Confirmación, un asunto del ámbito puramente religioso, en el ámbito académico los alumnos deban elegir como optativa Religión Católica, renunciando en la actualidad a estudiar Historia y Cultura de las Religiones o, en un futuro inmediato, la asignatura de Valores Éticos, que será la nueva opción alternativa en la ESO.

¿Se imaginan que el entrenador de baloncesto exigiera a sus jugadores juveniles que, para integrarse en su equipo, eligieran la optativa Educación Física, excluyendo así la elec-ción de Biología Humana u otras posibles alternativas del actual 2º Bachillerato? ¿Se imaginan –puestos a plantear otro injustificable chantaje: así lo calificaré yo por adelantado– que mi departamento, para aceptar la matriculación en la optativa de Psicología que impartimos, exigiera a los alumnos que renunciaran a recibir la Confirmación? Como avancé, ambas hipotéticas exigencias las juzgo yo mismo un chantaje: ¿qué hace una institución deportiva, un entrenador, predeterminando lo que sus jugadores puedan o no hacer en el ámbito académico? ¿Qué hace, a su vez, una institución académica, un profesor, predeterminando lo que sus alumnos puedan o no hacer en el ámbito religioso?

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La contumacia del error

10 abril, 2015

Ángel Martín

Decía Espinosa que las ideas inadecuadas y confusas siguen un orden tanto o más perfecto que el de las ideas adecuadas (en su libro Ética, proposición XXXVI). Impresiona observar cómo, después de cuatro siglos, la filosofía de un pensador heterodoxo como Espinosa puede continuar vigente y afilada.

En el el borrador autonómico de aplicación de la LOMCE, esa ley educativa que ha traído un consenso generalizado y que por fin resolverá la nefasta inestabilidad del sistema docente en España, encontramos ese orden tanto o más perfecto de la confusión al que aludía Espinosa. No solo por lo que toca a la desaparición de la historia de la filosofía en segundo de bachillerato (ese bachillerato del que el Partido popular afirmaba en su programa electoral de 2011 pre-Wert que sería de tres años [página 84]), sino por lo que toca a la situación que nuestra comunidad pretende asignar a la misma.

La propuesta es que quede como materia optativa (ahora se llaman “específicas”, quién sabe por qué) solo para los estudiantes que opten para la modalidad de ciencias sociales. Es decir, que se entiende que un alumno de ciencias (o de artes) no requiere de esta formación, e incluso que le puede resultar contraproducente, o amenazadora o, en último término, fatal para su educación. Dentro del catálogo de optativas (o específicas) de ese curso, solo ocurre algo similar con Dibujo técnico II, ahora solo disponible para los alumnos de ciencias, en contra de lo que la misma LOMCE establece. Dibujo técnico e Historia de la filosofía se han convertido en las apestadas, restringidas sin explicación a modalidades de bachillerato sin causa aparente, pero solo aparente.

Como decía Espinosa, la lógica del error es aplastante. Desde el momento en que se entiende la materia de Historia de la filosofía como no obligatoria, alguien ha pensado que eso es para los de ciencias sociales, o para los de humanidades, o para los de “letras”, en definitiva. Y ahí es donde reside el orden perfecto del error. La división entre “letras” y “ciencias” (y sus hermanos bohemios, “artes”) sigue plenamente vigente y a toda marcha en los planes y programas que las autoridades educativas van emitiendo puntualmente.  La Historia de la filosofía se queda para los de letras, porque los de “ciencias”, para qué van a necesitar eso. La idea que parece estar detrás (if any, que diríamos ahora en la jerga) es que las materias de ciencias se bastan a sí mismas para comprenderse, que las matemáticas son lo que son y que la física es lo que hay en los manuales. Cualquiera puede hacer la prueba y preguntar a su hijo o hija en esas edades, o incluso más allá, en la universidad, o también a cualquiera por la calle, o en su bar habitual, (con cuidado, por si no le vuelven a dejar entrar, nadie quiere eso) qué son las matemáticas, qué es la física, es decir, qué son las ciencias en general o, ya puestos, qué es eso que llama “realidad” o qué cosa es eso que llamamos “cosa”. Son términos que se usa a menudo, mucho más comúnmente de lo que se suele admitir. Por qué hay becas para los físicos (las que quedan) pero no para Sandro Rey,  o qué significa “justo”. Esos asuntos son los que se estudian en clase de Historia de la filosofía, qué impacto tiene para la ética la objetividad de la geometría (un tema querido a Platón), qué distingue el dogmatismo de la cientificidad, cuestión que Kant investiga o qué es eso tan aparentemente simple de la certeza que indagaba Descartes. Normalmente la inquietud relativa a la legitimidad de la propia ciencia procede, precisamente, de los científicos, que no solo se preocupan de la resolución de integrales o de la electricidad, sino de cómo comprender adecuadamente la noción de “verdad científica” o, simplemente, de “ley”.

Pues bien, estas son las cuestiones a las que ahora no van a tener acceso sistemático gracias a esta propuesta autonómica que todavía se puede rectificar. Es absurdo delimitar esta disciplina a la especialidad de ciencias sociales. Que tampoco los estudiantes de bachillerato artístico tengan formación en ella constituye un mayúsculo despropósito formativo, que desprende la estética misma (instaurada por Baumgarten, un seguidor de Leibniz, y filósofo) de la formación artística. Juzguen ustedes.

Habrá quien considere estas cuestiones gremiales e indiferentes a los problemas importantes de la educación. Otros dirán que esas son cuestiones secundarias frente a los “verdaderos problemas” del sistema educativo (la repetición, la ratio alumno-profesor, la concertación o la profesionalización de las directivas, por citar algunos) . Pero el problema más importante actualmente del sistema educativo es que está tan enfangado en proyectos (de TIC, competencias, educación emocional, valores viales, resolución de conflictos, innovación, CLIL, Moodle, planes de mejora, PISA, diagnósticas…), que ha perdido las referencias básicas sobre contenidos curriculares. Esta afirmación sonará a muchos anticuada o reaccionaria o ambas cosas. La nueva ley fragmenta el currículo básico a todos los niveles no solo a escala autonómica sino de centros hasta un límite nunca antes alcanzado. Es urgente reflexionar sobre cuál es el papel que corresponde a la escuela en la actualidad, depósito al que se confían todas las soluciones del mundo actual. Es necesario plantear la obligatoriedad de una formación científica sólida y unos conocimientos lingüísticos y literarios fundamentales, más allá de la optatividad sin cuento y  una diversificación sin sentido. Qué papel corresponda a la filosofía en ese entorno es una pregunta imprescindible y, por cierto, inalienable. Es cierto que algunos docentes de filosofía han decaído en un cómodo historicismo sin conexión con el presente. También toca una profunda reflexión sobre el ejercicio docentes de la Historia de la filosofía, cuyo capítulo más vergonzante ya tratamos hace un tiempo. Otro tanto cabría decir sobre el sistema educativo en general.

De nada serviría la reflexión de Espinosa si no tuviese algún carácter predictivo. En primero de bachillerato, como alternativas a la religión, se han estipulado dos materias: anatomía aplicada y  cultura científica (¿con qué lógica?, ni lo piensen: o estudios anatómicos o ciencia general o religión, ¿existe algún criterio en esa división?). Ya veremos a quién se adscribe la impartición de una materia de clara vocación reflexiva, como es esa “cultura científica”. Veremos.

PD. La única alternativa acorde al borrador para tratar de que la materia de Historia de la filosofía se llegue a impartir en todas las modalidades de bachillerato pasa por entender el artículo 36, punto 4, apartado l) de modo tal que la referencia a “materias troncales” incorpore a la materia de Historia de la filosofía, aunque previamente haya sido restringida (mismo artículo, punto 2, apartado e)) a la modalidad de Ciencias sociales. Llamen a su letrado.

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Charla Antonio Escohotado

22 enero, 2015

Charla Antonio Escohotado

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Curso “Actualización en Filosofía y su didáctica 2015″

12 enero, 2015

Estimados compañeros,
Os adjuntamos a continuación la información relativa al curso de filosofía que la SFPA ha organizado para el presente curso académico. Os animamos encarecidamente a asistir y a participar en las actividades.

Click en la imagen para ampliar

Este año para la conferencia inaugural del curso contaremos con la presencia de Antonio Escohotado con una charla titulada Empresarios y empleados. La entrada a esta actividad será libre.

El curso está reconocido por la Conselleria d’Educació como 30 horas de formación para el profesorado. Aquellos que no seáis profesores podréis inscribiros a través de la UMH para recibir el reconocimiento de las horas (el plazo de matrícula en la UMH se abrirá al inicio del curso, si alguien estuviera interesado en esta modalidad puede mandarnos un correo para que le informemos, o estar atento al blog de la SFPA, donde se informará de todo puntualmente).

Os recordamos que las plazas son limitadas y que los socios de la SFPA disfrutarán de matrícula gratuita.

Esperamos que sea de vuestro interés.

Atentamente

Ángel Martín
Presidente de la SFPA

Toda la información siguiendo el enlace: Curso de Actualización en Filosofía y su didáctica 2015

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