Análisis de la Sesión del martes 12

13 febrero, 2008

Por alguna razón se preveía que iba a ser una tarde de altura. Y así lo fue, en efecto. Independientemente del valor que cada cual pueda extraer de las dos charlas que tuvimos, el grupo demuestra cada reunión sucesiva que realmente hay un profesorado competente en su materia, con capacidad para afrontar problemas de peso sin complejos, y dotado de una autonomía que desde luego nadie reconoce, tal vez por miedo a perder legitimidad ante la opinión pública.

El caso es que la primera ponencia, de Andrés Gómez, versó sobre el fenómeno teórico ideológico de reforma del modelo educativo, con la incorporación de la materia de Educación para la Ciudadanía, su hermana en bachillerato Filosofia y Ciudadanía, así como su prima Ciencias para el mundo contemporáneo. La denominación de fenómeno teórico creo que se dejó claro al principio de la exposición vehemente y estructurada de Andrés. Hay que decir que muchas cosas se quedaron en la cuneta, debido de nuevo al tiempo que nos atenaza a todos e impidió mayor profundización. En realidad hubo lo suficiente como para hacerse una idea de la posición del ponente al respecto: una postura “atea” (con sus propias palabras) y crítica con la reforma. La polémica posterior, como no podía ser menos con este tema, pese a su brevedad, mostró a las claras la diversidad de opiniones, así como una cierta (pero en absoluto total) unanimidad respecto a la valoración de las nuevas materias, de especial relevancia para el profesorado de filosofía. Se vio a las claras la necesidad de que el propio gremio se exprese respecto a los temas que le afectan, en las pocas oportunidades que existen al respecto. No entraremos en las particularidades del debate, solo decir que hubo ciertos nervios y algo de desorden, y desde luego que podríamos haber extendido la conversación hasta bien entrada la noche.

Sí querría reseñar una cuestión de vital importancia respecto a nuestra condición de filósofos, y es la valoración muy crítica y basada en los textos del ilustrado I. Kant. Una fuente importante del debate procedió de una interpretación de la filosofía kantiana tal vez alejada de los cánones, y que exige una revisión por nuestra parte.

Al final, la primera charla terminó, pero aún nos depararon una segunda parte que no se quedó a la zaga de la anterior. Ximo Brotons tomó la palabra para hablar de la imaginación. Nunca había visto cómo un tema tan aparentemente inocente podía ser llevado hasta una profundidad filosófica realmente difícil de seguir en algunos momentos (al menos por quien esto escribe). Esto no lo digo en detrimento del ponente, sino como manifestación de la seriedad con la que Ximo se tomó el asunto. La lectura de Castoriadis de Aristóteles y de Kant, guiada por Ximo, llevó hasta la necesidad de replantear la apenas insignificante onto-teología aristotélica, y a reevaluar los límites de la intelección desde una lógica trivalente amparada en la obra de Lukasiewicz. Seguramente en esta exposición habré cometido alguna impropiedad, así como en la anterior, por lo que la lectura directa del texto se hace necesaria, toda vez que no se pudo terminar la ponencia, debido al cansancio del público ante una tarde exigente. Con unas breves preguntas a salto de mata, dimos por finalizada la sesión.

Si bien no sé si hicimos filosofía, al menos abrimos las puertas para filosofar.

La semana que viene no habrá reunión. Nos vemos la próxima. Un saludo y gracias a todos por vuestra asistencia.

Sin embargo, algunas personas se desconcertan al tratar de obtener remedios en l

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Categorías: Análisis, Diario by admin
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