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Educación Ético-Cívica 2012/2013

«Nuestra» asignatura de 4º de la ESO (parece que futuro 1º de Bachillerato), que, como saben, recibe desde la LOE la pomposa e inquietante denominación de «Educación Ético-Cívica», se encuentra, como también saben, desde estos mismos tiempos post-LOE, incluida en un «proyecto» (así lo denomina el Real Decreto correspondiente), denominado Educación para la Ciudadanía. Pues bien, en un reciente coloquio organizado por la revista Magisterio, donde diversos actores del ámbito educativo expusieron sus opiniones acerca de la inminente reforma  de la educación Secundaria, un representante de la editorial Oxford, pregunta al representante de la administración central, el Director General Xavier Gisbert, si la desaparición (o radical transmutación) de la asignatura de 2º/3º ESO, Educación para la Ciudadanía y los DD.HH. implicaba que su homóloga de 4º compartiría este mismo destino. La respuesta fue ésta:

Se están analizando distintas opciones para procurar una aplicación para el curso que viene diferente a la existente, pero, en cualquier caso, se está trabajando en ello y es un poco pronto para avanzar nada concreto.

Con todo, y a pesar de las palabras del Sr. Gisbert, no parece muy probable un cambio para el próximo curso, dado que al siguiente la asignatura se verá integrada en un marco completamente diferente (parece que en un primer curso de Bachillerato, pero sólo parece).

De todas formas, aunque haya que cambiar el temario -perdón, el currículo– y demás, no se agobien, ya saben que tienen todo julio para ello.

 

Sin embargo judicial, algunas personas se desconcertan al tratar de obtener buenas calificaciones remedios en l

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6 Comments

  • Guillermo

    JL no comparto tu opinión. Yo pienso que es un atropello porque se pretende realizar un cambio contrario a la opinión de los profesores de la asignatura y de los propios especialistas de la Universidad (de sus propios especialistas). Todos se han mostrado en contra, dado que perjudica al alumnado y a las mismas universidades. Por eso, la forma en la que está procediendo el Coordinador general de las PAU ningunea a todos al imponerles una interpretación de una ley sin posibilidad de replica. Toda ley, como un currículum, evidentemente regula, pero esto no es una ley, sino una interpretación de un grupo de personas completamente ajeno a la asignatura y que no atienden a las razones de los implicados en la misma. Yo creo que es un ejemplo de un modo de proceder autoritario. Ni siquiera se comportan como jueces, pues estos atienden a las explicaciones de los expertos en los temas técnicos. Lo que ocurre en este caso es que para contentar a un grupo de profesores (de historia) que había protestado por el último examen del selectivo, se ha fastidiado a otro grupo que no es culpable de sus problemas y contradicciones. Por todo ello, me parece un atropello que el motivo para realizar el cambio sea la envidia y rivalidad de un colectivo hacia otro, despreciando el interés de los propios alumnos.
    Sobre lo de no obsesionarse por los textos, creo que comprendemos la asignatura de modo diferente, y por eso no te gusta que Ortega o Simone de Beauvoir aparezcan como autores. A mí tampoco me gusta, por eso no los voy a impartir (cosa que tendré que hacer si se cambia la prueba PAU). Pero yo comprendo que lo importante no es el autor que se estudie, pues qué sentido tiene que en un instituto se estudie durante varios meses a Platón, y en otro casi ni se nombre porque estudien a Séneca o a Descartes, u a otro. Pero sí tiene sentido hacerlo así, pues lo importante no es el texto leído, sino que se lea un texto argumentativamente complejo (si no se lee en clase, como dices tú, me parece mal, porque de eso se trata). Comprender lo leído y explicarlo es una destreza fundamental que las universidades necesitan en sus alumnos. ¿Qué quiere un profesor universitario (de medicina, ingeniería, turismo, psicología,…) que sepan sus alumnos que Platón identifica la Idea de bien con el Sol o que comprendan lo que lean y que sean capaces de explicarlo y valorarlo críticamente? ¿Qué es lo que queremos enseñar a nuestros alumnos, datos sobre filósofos sin ser capaces de reflexionar o valorar, o que sean capaces de reflexionar sobre una cuestión racional porque se han enfrentado y comprendido una argumentación completa? Yo no quiero enseñar a mis alumnos la filosofía de “azucarillos de café”, sino reflexionar con ellos un tema filosófico, aunque a veces pueda ser tedioso. Podemos enseñar a pensar y a conocer el hilo de la historia del pensamiento mediante textos e instrumentos diferentes, eso no significan más opciones, sino recursos distintos. Reconducir nuestra tarea a la preparación de temas memorísticos creo que es empobrecerla.

  • JL

    Hombre, si nos ponemos así, cualquier currículo oficial sería un atentado contra la libertad del profesor, que, desde ese momento, no puede impartir lo que le parezca. No hay que dramatizar.

    La cuestión es si resulta preferible dejar la cosa como está, con 4 autores (algunos profesores sólo imparten 3 o 3 y medio, no es ningún secreto), o ver algunos más, a un ritmo aproximado de autor por mes. Yo, personalmente, prefiero dejar la cosa como está, pero si se recorta la teoría que se ha de impartir de cada autor y, a cambio, se añade alguno más, no lo consideraría negativo.

    Además, no me obsesionaría con los textos. Los alumnos sólo los leen cuando los perseguimos y acosamos para que lo hagan. Si no se lee en clase (actividad, en general, tediosa), no lo hacen. Mírese, por ejemplo, el texto de Rousseau, un texto menor y, para colmo, bastante fastidioso. Se nos vienen encima de forma inminente un texto de Ortega y otro de Simone de Beauvoir cuyo único sentido en 2º de Bachillerato es pagar la cuota de españolismo y feminidad. Que no se trate a Aristóteles o Locke en un curso dedicado a la historia de la filosofía en el bachillerato y se exponga a Simone de Beauvoir, ya me dirán ustedes…

  • Guillermo

    A mí me parece un atropello. Las dos únicas cosas que pueden pasar es que (1) se eliminen cuatro autores y por lo tanto que el profesor no pueda elegir como impartir su asignatura para adaptarla a sus alumnos; o (2) que cambie la forma de examen y que los textos ya no sean lo importante y lo sean los datos teóricos, lo que perjudicaría a los alumnos, pues les estaríamos enseñando cosas que son menos valiosas que hasta ahora (el desarrollo de la capacidad argumentativa). En ambos casos los perjudicados son los alumnos. Y mi pregunta es, si hay varias interpretaciones de la ley, por qué se elije la que más perjudica al alumnado para acallar protestas y envidias. No parece que sea el modo de proceder propio de una universidad.

  • Ángel Vallejo

    Creo que, vistas las perspectivas de un nuevo cambio, sería hora de ir movilizándonos para reclamar un nuevo estatuto para la asignatura de Filosofía que incluyera la tercera hora en 1º (o el próximo 2º) de bachillerato y una reconversión de la CMC en Filosofía de la Ciencia, tal y como estuvo previsto en un principio. O nos movemos nosotros, o nos removerán. Personalmente, siento impotencia impartiendo Filosofía en 1º durante dos horas semanales.
    Ángel, profesor del IES Platja San Joan.

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