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Resumen de la reunión de Coordinación PAU de Historia de Filosofía con los Centros de Secundaria mantenida el 3 de abril de 2012 en la Universidad de Alicante.

Resumen de la reunión de Coordinación PAU de Historia de Filosofía con los Centros de Secundaria mantenida el 3 de abril de 2012 en la Universidad de Alicante.

[No es un acta oficial ni pretende serlo. Cabe decir que la reunión fue larga e intensa, por lo que puede haber algún descuido cuya notificación sería de agradecer para clarificar este importante evento.  Algunas intervenciones de los compañeros van acompañadas de los nombres, otras no fue posible recogerlos. Para incorporarlos o realizar las modificaciones que se estimen pertinentes, por favor, poneos en contacto con la SFPA: sfpa@sfpa.es]

Representantes en la mesa:

  • Fernando Miguel Pérez: especialista de Historia de Filosofía de la Universidad de Alicante.
  • Toni Gil: coordinador general de las PAU en la Comunidad Valenciana.
  • Enrique Herrero: coordinador del acceso en la Universidad de Alicante.
  • F. Javier Gómez: coordinador del acceso en la Universidad Miguel Hernández.

Hora de inicio: 18:10 horas.

Comienza la reunión con la presentación de Fernando Miguel Pérez de los representantes asistentes a la reunión con una síntesis de los acontecimientos que han conducido a la presente reunión.

  • Informa de que en el año 2008 una comisión integrada por muchos profesores permite alcanzar acuerdos sobre los exámenes de Historia de la Filosofía de las PAU en la Comunidad Valenciana. Dichos acuerdos se plasman el 6 de junio de 2009, siendo los resultados de las mismas desde entonces calificados de “satisfactorios” por el especialista, en la medida en que han permitido mostrar la madurez y agilidad de los estudiantes que lo llevan a cabo.
  • El 13 de diciembre de 2011 los especialistas de Historia de la Filosofía se reúnen con Toni Gil, que les informa de que la prueba no se ajustaba a los criterios de optatividad legal. A resultas de ella se envía un informe en contra de las modificaciones propuestas.
  • El 15 de febrero de 2012 la comisión de materia convocada por la comisión gestora de las PAU defiende su postura, pese a que se mantiene el criterio de reformar la prueba de Historia de la Filosofía.
  • El 2 de marzo de 2012 se lleva a cabo el acuerdo de  la comisión gestora de las PAU para hacer una nueva propuesta de examen con solo dos opciones de respuesta para presentar en la reunión. La comisión de la materia entiende que no ha lugar a las modificaciones propuestas por la comisión gestora. La materia de Historia de la Filosofía se fundamenta en el trabajo con textos. Es ese modelo de trabajo el que permite la realización satisfactoria del examen, como reflejan en su informe.
  • El 4 de marzo de 2012 se convoca la reunión presente. Se invita a Toni Gil a la misma.

A continuación toma la palabra Toni Gil. Informa de que curso 2008/2009 comenzó la reforma de las PAU que se hizo efectiva el curso 2009/2010. Era necesario afrontar el cambio de las mismas ante las novedades legislativas. Se aprueba una estructura de dos opciones. Se permite que Historia de la Filosofía mantenga la estructura actual, aunque bajo el punto de vista de la comisión el examen tiene cuatro opciones. La comisión solicita ahora un cambio para que solo tenga dos. Consideran que la materia tiene un trato especial porque hay dos itinerarios por cada bloque (con cuatro bloques en total).

La comisión solicita entonces que la estructura del examen sea la misma que la del resto. Plantea la formación de comisiones de trabajo para aplicar los resultados el 2014/2015 (dentro de dos cursos académicos), para armonizarse al sistema universitario valenciano. Se trata, por tanto, de una modificación de la estructura del examen.

En ese momento se da la palabra al profesorado asistente.

Intervención 1:

Respecto a los cambios en bachillerato, dado que se está en proceso de modificación, la interviniente señala que no parece muy oportuno afrontar nuevas modificaciones dad la incertidumbre. Señala que solo hay dos opciones reales puesto que el examen trata sobre problemas relativos a la comprensión de textos filosóficos.

Toni Gil:

Es consciente de que se imparten cuatro autores. El problema es que no se imparten los mismos. La comisión quiere que se diseñe un examen con dos opciones.

Intervención 1:

Señala que existe un problema de compatibilidad entre el currículo y las PAU.

Toni Gil:

Hay muchos itinerarios por bloques. Se pregunta por qué hay tantas vías. Propone que se llegue a un consenso para una propuesta única [de dos bloques].

Intervención 2:

Considera que hay que matizar algunas afirmaciones. Si la Historia de la Filosofía da ventajas respecto a la Historia de España, entonces el número de alumnos que opta por Historia de la Filosofía sería mayor que el de Historia de España.

Enrique Herrero:

La estadística es de 70% de Historia de la Filosofía frente al 30% de Historia de España. Luego sí se escoge más.

Intervención 2:

Toma como modelo de una hipotética propuesta lo que ocurre en Castilla y León. Se pueden dar hasta 10 autores, pero los contenidos son menores. Aquí los contenidos son más específicos, hay optatividad entre ocho autores, para impartir cuatro en profundidad, lo que es bastante discutible desde el punto de vista histórico.

Toni Gil:

Señala que el examen de facto tiene cuatro opciones.

Intervención 3 (Miguel Buendía):

Puntualiza tres apartados:

  • Primero: presenta un texto con los problemas de temporalización para ocho autores. Impartirlos es imposible según se observa en la temporalización.
  • Segundo: Se imparten cuatro, lo que conduce a una optatividad de facto entre dos opciones.
  • Tercero: en un año y medio se pide una adaptación a la nueva normativa. Las anteriores reuniones dieron lugar a doce desplazamientos a Valencia los sábados (sin dietas), para los acuerdos actualmente vigentes. El sistema es el mismo con las adaptaciones pertinentes desde hace unos veinte años. Por ello, arrancarse a trabajar con un horizonte muy corto e incierto parece extremadamente difícil. Insiste en que debería permitirse la continuidad porque el trabajo fue hecho muy a fondo, y pregunta cuántas comisiones de las materias hicieron un trabajo tan exhaustivo.

Toni Gil:

Responde que las comisiones han funcionado según el tipo de examen anterior.

Intervención 3 (Miguel Buendía):

Insiste en que el trabajo fue exhaustivo, que este problema se planteó durante esas sesiones de trabajo hace tres años y se resolvió positivamente a favor del modelo actual. Concluye recalcando que el trabajo ya se hizo y se obtuvo aprobación por parte de la comisión gestora.

Intervención 4:

Plantea una serie de consideraciones:

  • Primera: la manera de impartir la materia es con textos, no academicista.
  • Segunda: la propuesta de la comisión parece tener tendencia academicista.
  • Tercera: no se está engañando a nadie con la lectura de los textos. El problema no es de Historia de la Filosofía, sino de los temarios de los compañeros y tiene un alcance estructural.

Intervención 5:

La comisión no parece tener claro el funcionamiento real de la materia. La única alternativa es encorsetar los autores. La realidad es que se imparten tres o cuatro.

Toni Gil:

Responde que lo tiene claro. Los mismos argumentos utilizaron los especialistas y aparecieron en las otras reuniones. Pero es un acuerdo de la gestora y se compromete a transmitir la preocupación general que muestra el profesorado de la materia.

F. Javier Gómez:

Presenta la posición de la comisión gestora. Mientras ha habido posibilidad legal se ha dejado hacer a las comisiones de materia. El Real Decreto lo deja claro a nivel nacional. La apelación a la idiosincrasia de la materia podría ser un argumento que adoptara cualquier otra materia.

Intervención 6 (Miguel Buendía):

Señala que existe una competitividad intrínseca con Historia de España y que no puede ser tan ilegal el modelo cuando lleva cuatro años (contando este) implantado. Surge la pregunta de por qué se permitió antes. Fue un tema ya resuelto que vuelve a aparecer.

Intervención 7 (Marta Moreno):

Indica que si el locus de decisión está en la comisión gestora, entonces que se traslade a la misma que la forma del examen obligará a cambiar la docencia y que el cumplimiento de los objetivos empeoraría. Plantea que el marco legal es el currículo y se cumple. Con el cambio, por el contrario, serán más eruditos, pero no mejores. Señala la torpe incoherencia de que se fomente la lectura y que a la vez existan menos horas de clase para la lectura de textos.

Intervención 8:

Remite al modelo de optatividad en Andalucía, que es idéntica. Propone reducir los cuatro bloques a tres y que ante la ampliación horaria de las PAU se elimine la optatividad entre Historia de la Filosofía e Historia de España.

Enrique Herrero:

Señala que el único temario con dos itinerarios es el de Andalucía. Da la opción a elegir, pero marca los autores a impartir sin alternativa. El de la Comunidad Valenciana es único con dos alternativas en cada bloque, luego no tiene itinerarios.

Intervención 9 (Marta Moreno):

Indica que se trata de un lujo, y que en ello consiste la especificidad de la filosofía.

Enrique Herrero:

Recalca que la posibilidad de elegir es excepcional en el conjunto de las PAU.

Intervención 10 (Miguel Buendía):

Expresa sus dudas sobre esa excepcionalidad.

F. Javier Gómez:

Explica que el problema no es la irrealidad del temario, sino el diseño de las pruebas. El programa es el que es y la materia debe ajustarse al mismo.

Intervención 11:

Recuerda que la mayoría de las materias tienen cuatro horas lectivas para realizarlo.

Enrique Herrero:

Señala que hay que adaptarse.

Intervención 12:

Pregunta cómo.

Toni Gil:

Recurre a las comisiones de materia: Ellas deben adaptarse a los contenidos.

Intervención 13:

Plantea que todo está relacionado y que no se entiende qué es la Filosofía.

Toni Gil:

Propone como ejemplo que las preguntas se puedan adaptar a dos autores.

Intervención 14 (Miguel Buendía):

Replica que ese planteamiento vale para cualquier asignatura y que no se puede improvisar.

Intervención 15:

Señala que el problema reside en que los criterios son objetivos y únicos para todas las asignaturas. Todas tienen el mismo modelo de examen cuando sus contenidos son diferentes. Hay que ceñirse al realismo a este respecto.

Intervención 16:

Pregunta si esta división es exclusiva de esta materia o si hay otras con un sistema similar.

Toni Gil:

Señala que se plantea porque se protesta en el examen de Historia de España. Añade que hay que ceñirse a la normativa.

Intervención 17:

Considera que se ha de evaluar la naturaleza de la materia y que la línea a seguir conduce a más contenidos pero menos calidad.

F. Javier Gómez:

Recalca que la comisión no tiene responsabilidad respecto a los programas. No se discute el punto fundamental, que pasa por cambiar el currículo.

Intervención 18 (Ángel Martín):

Pregunta si cumplimos actualmente con la normativa. De no ser así la situación es completamente irregular.

Toni Gil.

Responde que la normativa habla de dos opciones en el examen.

Intervención 19 (Ángel Martín):

Pregunta si son dos opciones completas o cabe incluir alternativas.

F. Javier Gómez:

Afirma que han de ser completas.

Toni Gil:

Puntualiza que no necesariamente. No aparece ese término en la normativa.

Intervención 20:

Inquiere si en castellano pueden elegir preguntas en el examen dentro de las opciones.

Intervención 21 (Marta Moreno):

Aclara que el sistema vigente no es fácil. Defenderlo implica aumentar la exigencia y mejora la competencia del alumnado.

Enrique Herrero:

Aclara que en castellano se elige entre opciones pero las preguntas no son elegibles.

Toni Gil:

Se compromete a transmitir los argumentos y mantenernos informados. Aproximadamente para finales de abril o principios de mayo recibiremos noticias.

Con ello concluye la reunión a las 19:20 horas.

 

Anexo:

Artículo 9. Descripción de la fase general del REAL DECRETO 1892/2008, de 14 de noviembre, por el que se regulan las condiciones para el acceso a las enseñanzas universitarias oficiales de grado y los procedimientos de admisión a las universidades públicas españolas.

2. El segundo ejercicio versará sobre las capacidades y contenidos de una de las siguientes materias comunes de 2.º de bachillerato: Historia de la filosofía, Historia de España y, en su caso, Ciencias para el mundo contemporáneo y Filosofía y Ciudadanía. Consistirá en la respuesta por escrito a una serie de cuestiones adecuadas al tipo de conocimientos y capacidades que deban ser evaluados y cuyo formato de respuesta deberá garantizar la aplicación de los criterios objetivos de evaluación previamente aprobados. El ejercicio presentará dos opciones diferentes entre las que el estudiante deberá elegir una.

Sin embargo, algunas personas se desconcertan al tratar de de obtener buenas calificaciones remedios en l

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11 Comments

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  • JL

    A pesar de una apariencia de desacuerdo, me parece, por lo aquí expuesto y por lo que ya nos conocemos, que hay un acuerdo de fondo. Yo, al menos, estoy básicamente de acuerdo con Guillermo.

    En primer lugar, y como Borja y Adolfo han señalado, se da la circunstancia de que el cambio del examen PAU de Filosofía se produce por (a) presiones de profesores de Historia a quienes incomoda el 70-30%; (b) presiones de los profesores de Historia que se temen que, tras el desconcierto causado por su examen del año pasado, el porcentaje crezca en beneficio de Filosofía; (c) parece que presiones -y no sólo de Historia- acerca de que Filosofía suele presentar calificaciones notablemente más altas que el resto de materias.

    Es decir, nada de esto tiene que ver con razones estrictamente pedagógicas acerca de la mejor manera de impartir un curso de introducción a la Historia de la Filosofía.

    En segudo lugar, y enlazando, las razones pedagógicas muestran que estudiar unos pocos autores bien seleccionados resulta mucho más provechoso que un amplio catálogo. Así, nuestra estructura curricular es mejorable, pero creo que sí se puede afirmar que hay consenso entre el profesorado en que la actual es buena. (Por ejemplo, yo estoy con Guillermo en que es positivo que en la actual coyuntura se estudie a Marx). Y lo mismo rige para la estructura de la PAU, que, siendo mejorable (yo también eliminaría la pregunta 4), me parece seria. (Y, al contrario de lo que quizá piensen los de Historia, sumamente exigente).

    Respecto a los textos, la Filosofía está en ellos y la lectura de textos filosóficos debe aparecer en cualquier bachillerato serio. Mi enmienda no era a la totalidad. Mis reticencias provienen de la actual y la futura selección (mencioné el actual de Rousseau y los futuros de Ortega y Beauvoir), quizá la longitud de algunos (requeriría una asignatura de 4 horas semanales, recordemos que 2º de Bachillerato es un curso de 7 meses y medio), el hecho de que al final, el grueso de la prueba es independiente del texto (es posible no leer el texto y obtener una gran calificación en el examen). Con todo, en este punto se encontrarán, supongo, tantas opiniones como profesores. Pero, insisto, creo no engañarme al pensar que había un amplio consenso entre nosotros acerca de que la estructura general del currículo y de la prueba PAU funcionaban razonablemente bien.

    (Respecto a la acusación de que yo enseño a mis alumnos «la filosofía de los azucarillos de café», pues eso, que mis servicios jurídicos ya están estudiando el caso. En fin.)

  • Guillermo

    Con “nosotros” me refiero a todos los que no quieran cambiar la prueba, como por ejemplo los especialistas de la universidad y los profesores que intervinieron en la sesión de Valencia (que es esa otra reunión que dices desconocer). Puede que muy a la ligera haya pensado que es la mayoría de profesores de la asignatura, pero la verdad es que la prueba actual fue acordada por estos profesores no hace tanto tiempo, y eso me hace creer que es la que les parece adecuada.
    En cuanto a tu segunda consideración, sí se impone un cambio, aunque evidentemente lo tengan que hacer los profesores de la asignatura. Por lo menos en Valencia no se dijo que “dependerá de nuestra voluntad de construir una comisión de trabajo”, sino que queramos o no estamos obligados a cambiar la prueba. Me sorprendería mucho que en Alicante se haya planteado la posibilidad de votar para decidir si se hace el cambio o no.
    En el tercer párrafo dices que antes de preguntarnos por “qué hacer” deberíamos preguntarnos por nuestros “horizontes de actuación”. Evidentemente, en la primera pregunta está incluida la segunda.
    Sobre tus consideraciones a la opinión que manifesté como respuesta a JL, te comento lo siguiente:
    “Libertad de los profesores” es una expresión que utilizo para referirme a la forma en la que se está procediendo: autoritaria y con motivaciones que parecen bastante oscuras (relacionadas con la asignatura de Historia de España). Esto no tiene absolutamente nada que ver con el currículum, tal y como le comenté a JL, sino con ningunear a los profesores de filosofía y a los especialistas de la universidad, que han manifestado en un documento su rechazo a esta imposición.
    Por otra parte, claro que se puede encontrar una prueba mejor. Seguro que cada uno tendremos nuestras ideas para mejorarla. Por ejemplo, yo no preguntaría la cuestión 4, y posiblemente también haría cambios en las otras cuestiones. Pero eso no quita que el examen que tenemos es fruto del trabajo de una comisión de profesores de filosofía y del acuerdo de todos no hace muchos años. Ese trabajo no está cerrado, cada año en las reuniones de profesorado se analiza la prueba, y si es pertinente se tendrá que introducir las mejoras necesarias. No es algo intocable, no es ningún summum bonum, sino que puede y debe cambiarse.
    Pero no se nos propone una mejora de la prueba, sino su eliminación por otra, aunque sea peor. Ese cambio, según lo que se insinuó en la reunión de Valencia (así lo demuestran los propios consejos del coordinador) deberá enfocarse, haciendo gala de esa dosis de realismo que pides, en una de las dos direcciones que indicaba. Puede que haya otras opciones, pero como antes comentaba el propósito no es mejorar la prueba, sino satisfacer a no se sabe muy bien quién que ha denunciado nuestra práctica.
    ¿Por qué en ambas posibilidades salen perjudicados los alumnos? Lo primero, si algo me perjudica a mí al mismo tiempo perjudica a mis alumnos, por lo que entiendo que ese comentario que haces es innecesario, por decirlo de alguna forma. Si un profesor elige un autor u otro es porque cree que va a ser mejor para sus alumnos (no para él), aunque sea por el simple hecho de que él impartirá mejores clases o porque cree que resultará más interesante a los alumnos de esa promoción o, como hacen muchos profesores, porque se adapta mejor a la modalidad de bachillerato que cursan. Con el sistema de parejas se tiene cierta libertad para elegir el material con el que se trabaja, pues en todos los casos se realiza un trabajo similar encaminado a desarrollar, fundamentalmente, la capacidad de comprensión, explicación y valoración crítica. Si el profesor no dispone de este recurso, de la posibilidad de elegir, sus clases empeorarán.
    Y, por cierto, como se trata únicamente de un material de trabajo diferente para cada etapa histórica es por lo que algunos pensamos que no hay una violación de la legalidad.
    Toda esta reflexión poco tiene que ver con que esté Ortega o Simone de Beauvoir como opción. Están porque así se ha acordado, aunque no nos guste a todos. Yo propuse en la reunión de Valencia seguir manteniendo a Marx por lo menos un año, pues es muy interesante en las circunstancias de crisis económica que vivimos. Pero si la mayoría no quiere, como así fue, habrá que aguantarse.
    Lo que ocurre es que en este caso no se trata de que la mayoría quiera o no, como ya he dicho, sino de algo obligado por una comisión ajena a la asignatura que toma una decisión contraria a la opinión de los especialistas de la materia. Y ese es el problema. No que se cambie la prueba, porque la prueba está en continuo cambio, sino que se imponga un cambio en contra de la opinión de los responsables de la asignatura, y por tanto, por pura lógica, peor que la anterior.
    Y en cuanto a la otra posibilidad, la eliminación de cualquier selección de textos. En este caso el examen será teórico o también caben otras posibilidades, como textos o cuestiones no concertadas. La primera opción, atendiendo a la “dosis de realismo”, es la más plausible, pero en cualquier caso se dificulta la lectura en clase, que creo que para muchos es de gran interés, aunque al principio pueda parecer tediosa. No creo que haya que perseguir a los alumnos, los textos se deben leer en clase. Y es que comprender, explicar y valorar una teoría es lo que puede esperar un profesor universitario de sus futuros alumnos, por lo que proceder de esta manera hace que la asignatura cobre un sentido claro para la preparación universitaria, que es lo valorado en la PAU.
    En definitiva, lo repetiré una vez más, claro que podemos hacer un examen cada vez mejor, nadie ha dicho otra cosa, sino lo contrario. Necesitamos la libertad para mejorar el examen y la asignatura, pero eso no será posible con injerencias movidas por envidias y resentimientos, por la competencia de asignaturas o por las contradicciones en las que se ven envueltas otras materias.
    Creo que te he aclarado todo lo me pedías menos cuando afirmas que buscamos “la venganza en nuestros estudiantes”. No entiendo esa acusación hacia quien va dirigida. Yo desde luego no me voy a vengar de ninguno de mis alumnos, sino que pretendo una asignatura que les aporte algo positivo en su desarrollo personal. Tampoco entiendo qué tiene eso que ver con las huelgas. Aquí únicamente se trata de hacer la mejor prueba para el alumno y para las universidades valencianas, nada más. La decisión que se ha tomado responde a una interpretación discutible que no atiende a los criterios de los especialistas y a la mayoría de profesores (por lo menos eso creo), por lo que obstaculiza (más o menos según el caso) el desarrollo adecuado de nuestra actividad. Eso es lo que a mí me “pica”, nada más.

  • Ángel.

    Estimado Guillermo. En primer lugar quisiera que se precisase a quién se refiere ese «nosotros» al que aludes. ¿Te refieres a los profesores de filosofía en general de la comunidad valenciana? ¿A los de Alicante? ¿A los socios de la SFPA? ¿A los especialistas de la universidad?
    En segundo lugar, por lo que se vió en esa reunión la comisión pretende no ya imponer un cambio, sino presionar para que nosotros mismos lo cambiemos puesto que no nos ajustamos al modelo que establece el real decreto. Pero esto no es cierto. Parece que en definitiva el cambio dependerá de nuestra voluntad de constituir una comisión de trabajo al efecto.
    Ahora bien, la pregunta ¿qué hacer? exige un mínimo de reflexión. En primer lugar, fuimos convocados a una reunión que ni tan siquiera tenía un orden del día. Nuestro único indicio del motivo de la misma fue tu comentario en nuestro blog, (lo cual te agradecemos). Pero es preocupante. No sabemos cuándo (porque nadie nos ha informado) se reunirá la comisión gestora de las PAU. Mandar un escrito a la misma podría ser pertinente (¿cuándo?, ¿dónde?). En todo este asunto se ha consolidado una jerarquía vertical en la que se ha cercenado cualquier capacidad de intervención a la base: el profesorado de filosofía. Así que antes de pensar qué hacer habría que pensar cuáles son nuestro horizonte de actuación. Y como somos de filosofía, pues ya podemos imaginar.

    Pero es que además quisiera considerar la tesis de que el cambio en la prueba perjudica a nuestros alumnos. Tus argumentos son:
    1, Eso atentaba contra la libertad de los profesores.
    2. Conducirá a que: a) se eliminen cuatro autores o b) cambie la estructura del examen.
    Cito: «…y que los textos ya no sean lo importante y lo sean los datos teóricos, lo que perjudicaría a los alumnos, pues les estaríamos enseñando cosas que son menos valiosas que hasta ahora (el desarrollo de la capacidad argumentativa)». «Reconducir nuestra tarea a la preparación de temas memorísticos creo que es empobrecerla».
    3. Es un cambio contrario a los profesores de la materia («Todos se han mostrado en contra»).

    Pues bien, creo que el cambio de la prueba no es condición necesaria para perjudicar a nuestros alumnos, y que ninguno de los argumentos es pertinente.
    Respecto a 1 porque todo currículo implica una selección y por tanto existe ya esa limitación a la libertad de los profesores, como señaló JL en su comentario anterior.
    Respecto a 2, ni a) ni b) conducen necesariamente a un perjuicio para nuestro alumnado. Sobre a): que se eliminen cuatro autores no les perjudica, porque se seguirán impartiendo cuatro, del mismo modo que antes.
    Tú mismo dices: «no te gusta que Ortega o Simone de Beauvoir aparezcan como autores. A mí tampoco me gusta, por eso no los voy a impartir (cosa que tendré que hacer si se cambia la prueba PAU)».
    Por lo tanto, parece que el perjuicio es más para ti que para los estudiantes. Si el asunto estriba en que no gustan Ortega ni Simone de Beauvoir, ¿por qué demonios están en el temario que nosotros, parece que libremente, hemos acordado? En nada de eso tiene la comisión gestora nada que ver.
    Además, según dices: «lo importante no es el autor que se estudie».
    Sobre b), que cambie la estructura del examen, de nuevo no veo el perjuicio. Recuerdo que hemos de ser «nosotros» (me refiero a la comisión que se haría al efecto de profesores de filosofía, junto con los especialistas de la universidad: esos que eligieron a Simone de Beauvoir, por cierto), los que habríamos de diseñar la nueva prueba. Simplemente no seamos torpes diseñándola. Parece asumirse sin reflexión que cualquier cambio de la prueba conduce a «preparación de temas memorísticos». Pero no se justifica de ningún modo este particular. Parece que hemos alcanzado el fin final respecto a los tipos de pruebas: el summum bonum, la panacea, la «repera», literalmente, la piedra de toque filosofal. Creo que las palabras de JL son claras respecto a ese ideal de que llevamos a cabo lecturas críticas y profundas de filosofía con nuestro alumnado: «Los alumnos sólo los leen cuando los perseguimos y acosamos para que lo hagan. Si no se lee en clase (actividad, en general, tediosa), no lo hacen.»
    Una cierta dosis de realismo nunca viene mal.

    Y, por último, respecto a 3, no sé en qué sentido perjudicaría eso a nuestro alumnado. Además, ¿dónde lo hicimos si no fue en la reunión? Pero tu constatación de que todo el profesorado estaba en contra fue hecho antes de esa reunión, luego o bien hubo otro lugar donde mostrar nuestro rechazo, que yo desconozco, o bien es un dato basado en las otras reuniones provinciales (de cuyo resultado nadie nos ha informado), o bien es una mera suposición. Puede que nos vuelva resentidos y que busquemos venganza en nuestros estudiantes. Pero en fin, quisiera pensar que los profesores no actúan de ese modo. Si esta es la línea argumental, con lo que nos está lloviendo, los profesores no aprobarían a nadie este curso o el que avecina (lo de que se haya establecido el 30 y el 31 de mayo como días de huelga es casualidad).

    Por tanto, al menos reconozcamos esto: el cambio de la prueba nos «pica» porque: no lo hemos decidido «nosotros» (a saber quiénes) y porque nos tocará explicar a Simone de Beauvoir (cosa que ni es asunto de la comisión gestora). El resto es, con todos mis respetos, retórica. Y como dice un amigo: «no solo estorba sino que además sobra».

    Un saludo.

  • Guillermo

    Antes de que se produjese esta reunión escribí un comentario en la entrada anterior (aunque trataba sobre la asignatura de Ética) para avisar del contenido de la misma (que ya se había celebrado en Valencia). En los comentarios de esa entrada he manifestado mi opinión, que podría resumir de la siguiente forma: el cambio en la prueba del selectivo perjudica a nuestros alumnos, y por lo tanto no debería hacerse.
    Pero la cuestión es: ¿qué podemos hacer nosotros para que no se haga este cambio?

  • Adolfo

    Cierto, ése ha sido el desenlace, que se atiene al principio de Hanlon, eso de que nunca debe atribuirse a la maldad lo que puede explicarse por la estupidez. Pero este desenlace tiene un recorrido largo, marcado por un punto de inflexión: El año aquél en que las estadísticas señalaron que el porcentaje de alumnos que se decantaban por la prueba de Filosofía era significativamente superior al de los que lo hacían por Historia, tendencia que no sólo no se ha invertido sino que ha ido en aumento constante hasta el presente (según datos oficiales, 70 por ciento frente a 30). Vamos, que a mí Hanlon, en según qué contextos, me parece un ingenuo.

  • Adolfo

    Me parece una buena semblanza de lo ocurrido, en términos generales. Ahora la reflexión, me parece a mí, debe comenzar por plantearse lo siguiente: Si las asignaturas de Historia de la Filosofía e Historia de España fueran ambas obligatorias para la PAU y no opcionales entre sí, ¿la Comisión Gestora habría considerado que la prueba de Historia de la Filosofía es ilegal contra su propio criterio de origen?

    Y la respuesta, amigos, está al alcance de la mano.

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