El presente de la Filosofía en España I

17 mayo, 2012

Después de unos días frenéticos encontramos un hueco para informar de los resultados de las Jornadas sobre la Situación de la Filosofía en en el sistema educativo español.

Hubo cuatro mesas de trabajo, todas intensas y con extensos debates. Como van a colgar vídeos al respecto no haremos un análisis profundo, pero sí podemos decir que queda mucho trabajo por delante por hacer. Se han alcanzado puntos de acuerdo importantes, como la necesidad de formar comisiones nacionales para discutir asuntos fundamentales. El currículo de enseñanza secundaria será uno de los objetos de trabajo en el futuro. Al final se ha escrito una Declaración de la Filosofía Española como compendio de lo que fueron las jornadas y que habla bien por sí sola sobre lo que fueron aquellos dos días. Nosotros, por nuestra parte, no podemos sino plantear ciertas puntualizaciones que recogemos aquí como Respuesta a la propia Declaración. Estamos a la espera de vuestras opiniones y comentarios.

Respuesta a la DFE.

La Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante (SFPA), respecto a la Declaración de la Filosofía Española (DFE), emitida por la Red Española de Filosofía (REF) manifiesta lo siguiente:

En una lectura atenta y circunstanciada del texto que tan amablemente la RFE nos ha enviado para nuestra consideración y, en su caso, subscripción, se revela, a nuestro juicio, algunos aspectos de estrategia argumental que nos parece insoslayable tratar para que, de este modo, nuestros compañeros en las Jornadas de Madrid, así como otras asociaciones de filosofía que, de nuevas, decidan adherirse al documento puedan conocer con mayor detalle la posición de la SFPA al respecto. Y así valga, también, por el futuro desarrollo interpretativo que podría tener la DFE, a fin de que se tenga en cuenta el marco desde el que nosotros hacemos su lectura, informando en este tenor a nuestros compañeros para evitar en lo posible incompatibilidades que podrían afectar a las acciones concertadas, rogando, al tiempo, se tenga en cuenta nuestro esfuerzo por armonizar las distintas posiciones desde la honestidad intelectual, que no puede resolverse de otra manera, entendemos, mas que en la expresión franca de las ideas, sin menoscabo de lo que puede presumirse escabroso en su intercambio, en el afán de salvaguardar la unidad de acción como objetivo, sin que sea preciso eludir por ello la controversia y aun teniéndola como requisito ineludible para ese fin. Este principio dialéctico que acaba de ser enunciado, a modo de declaración de intenciones, nos sitúa ya en la tradición socrática que compartimos, entre otros, con algunos significados compañeros y organizaciones que han firmado la presente Declaración, y anticipa, por así decirlo, el élan vital de nuestra perspectiva.

De acuerdo con lo precedente, queremos advertir que parte de lo que ahora expondremos fue adelantado en su día en nuestra intervención en la mesa redonda que se organizó el día 5 de mayo de los corrientes, previa a las conclusiones de las referidas Jornadas.  Asimismo, algunas de aquellas consideraciones poseen un alcance que es para nosotros de primer orden, de suerte que forman parte del momento fundacional de nuestra Sociedad, motivo de fuerza mayor que hace necesario, ahora, dar cuenta de una explicación, y esto por cuanto que algunos de los hitos que se exhiben en DFE podrían  producir en nuestros socios cierta perplejidad respecto a los preceptos que vieron nacer a nuestra comunidad filosófica.

Sin más prolegómenos, pasaremos a hacer las observaciones pertinentes a los puntos que integran el contenido de la DFE:

En un empeño de amplitud conciliadora, que tiene como propósito y consecución la presentación de un texto que pueda ser aceptado por el mayor número de organizaciones filosóficas posibles, al tiempo que resulte inteligible para el legislador, la SFPA considera que debe practicarse una estrategia de mínimos irrenunciables. En este tenor, de los 10 puntos que jalonan la DFE consideramos que sobran, al menos, la mitad, y en concreto los números 1, 2, 3, 5 (en parte), 7 y 9 (apartado d). No obstante, entendemos que lo más significativo de un escrito de esta naturaleza se encuentra en sus conclusiones, de manera que adherirse al mismo tiene más que ver con las medidas de acción constructiva que allí se recogen que con los argumentos desplegados a modo de premisas coadyuvantes aportadas para ese fin. Entendemos, por tanto, que suscribir la Declaración equivale a estar de acuerdo con lo que se expone en su punto 9, lo que en nuestro caso sucede, a excepción del apartado d, mencionado más arriba.

De otra manera, y por decirlo sumariamente, consideramos que el punto 9 (salvo d) puede ser alcanzado invocando 4, 5 (sin necesidad de apoyarse en la UNESCO), 6 (sin que se presente como una explicación de lo que expone la UNESCO), 7 (de nuevo, sin mencionar la UNESCO), 8 (que consideramos el más potente y suscribimos enteramente) y 10, que expresa el carácter abierto de la REF, su invitación a sumarse al proyecto, y que es, también, la razón por la que escribimos estas líneas. Y, asimismo, consideramos que el resto de puntos o son improcedentes, por desbordar el campo que nos es propio, o justifican su presencia para enunciar el apartado d del punto 9, que es otra manera de seguir considerando la cosa como improcedente.

Trataremos, a continuación, de explicar muy brevemente las razones por las que consideramos que la eliminación de esos puntos constituyen una ventaja respecto a la  manera en que la DFE está redactada, anticipando, como no puede ser de otro modo, el máximo respeto por nuestros compañeros, así como por las doctas discusiones celebradas en Madrid y de las que la DFE se hace eco. Y en particular, nuestro rechazo a 9 d: “Apoyo a la difusión de dos importantes informes editados por la UNESCO: Filosofía y democracia en el mundo (1995), y La Filosofía, una escuela de libertad (2007). El trabajo de la edición española de estos dos informes será coordinado por la SEPFI”.

Desde su fundación, la SFPA ha situado a la Filosofía en el centro de su actividad. En este sentido, podríamos asegurar que el hecho de que la mayoría de sus socios sean profesionales de la docencia, y de la docencia de materias filosóficas, es algo circunstancial. Una coyuntura algo paradójica cuando se presenta como tal pero que hemos sabido resolver con más o menos éxito integrando la condición de docentes, de muchos, en la condición de filósofos, de todos. Así, en sus tumultuosos comienzos, nuestra Sociedad hubo de tomar posición respecto a la materia de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (EpC). Tras amplios y profundos debates, que no es ocasión ahora de reproducir, determinamos que la existencia de esa materia en el sistema educativo, independientemente de sus contenidos, era, cuanto menos, contraria al modo en que nosotros concebimos la Filosofía: Dialéctica Académica (en puridad, ironía). En esencia, el reproche mayor que hacemos a esto es que, subsumiendo el concepto de Filosofía al de Ciudadanía, se incurre en un injustificado dogmatismo, lo que otros han llamado “fundamentalismo democrático”, aplicado a los regímenes democráticos. Cosa lógicamente inevitable aun cuando sólo se reparara en el carácter genérico del concepto Filosofía y la especificidad inevitable en que ha de resolverse el de Ciudadanía; así, entendemos, que la ciudadanía cosmopolita con base en los Derechos Humanos, oscura y confusa si atendemos a la forma en que debieran articularse unos derechos con otros,  quedaría elucidada en la ciudadanía democrática española, objeto propio de nuestra EpC. Es decir, que la Filosofía no queda circunscrita a un régimen político en particular ni se atiene a un conjunto de preceptos que, aisladamente considerados, podrían parecer de evidente aceptación, sino que, al menos en nuestra concepción de la cosa, se eleva por encima de todo ello y los somete a una crítica impía. Considerarlo de otro modo supondría establecer para la Filosofía límites  que no tendría derecho a traspasar, lugares en los que la estulticia podría reclamar su derecho a acogerse a sagrado.

Por lo anterior, creemos que las apelaciones a la UNESCO y a la formación cívica, en tanto que fundamentación de la Filosofía, y no en tanto que contenidos de la Filosofía, son improcedentes, y, en consecuencia, estimamos que los puntos referidos más arriba (5 y 7, en especial) debieran ser suprimidos, y, en particular, el apartado d del punto 9, de las actividades propuestas en la DFE.

Y ello sin contar con el efecto devastador que la introducción de la Ciudadanía ha tenido para las materias de nuestra disciplina en la Enseñanza Secundaria, erigiéndose en una especie de nueva área de conocimiento que por momentos amenaza con fagocitar a la propia Filosofía (proyecto que empieza en 2º de ESO, que continúa en 4º, y que termina, al menos por el momento, en 1º de Bachillerato). Estimamos, pues, que esa línea argumental supone, también, un “sostenella y no enmendalla” respecto a lo que voces autorizadas proclamaron en Madrid como un error de estrategia cometido en las negociaciones con el saliente Gobierno de la Nación. Y si esto se admite, pero se admite, resulta, a nuestro juicio, extremadamente aventurado seguir fundamentándose en el error.

Se añade a lo anterior, aunque constituya una objeción de menor peso, la consideración de que los puntos 1, 2 y 3 nos parecen improcedentes, por entender que preparan innecesariamente el punto 4, que debiera de haber sido, a nuestro juicio, el punto de arranque de la DFE, aunque incidiendo de manera específica, y con mayor desarrollo, tanto en los recortes presupuestarios cuanto en los cambios legislativos, pues son estos últimos, al menos en la Enseñanza Secundaria, los responsables directos de la situación tan preocupante en que se encuentra nuestra disciplina. No obstante, dicho punto debiera eliminar la conjunción final por los motivos antedichos y por no ajustarse a las políticas educativas reales (al menos en secundaria). Aquí, nos permitimos recordar que en nuestra intervención en Madrid llamamos la atención acerca de la conveniencia de discriminar en los argumentos de la Declaración la situación de la Filosofía en la Enseñanza Secundaria respecto de la de la Universidad. Precisamente por eso 1, 2 y 3 nos parecen improcedentes, porque, al desembocar en 4 sin que se distingan las (sin) razones y consecuencias de los recortes presupuestarios, por una parte, de las (sin) razones y consecuencias  de los cambios legislativos, por otra parte, 1, 2 y 3 parecen más una declaración testimonial, de obligada conveniencia, que un relato acerca de lo que debería ser la descripción exacta del estado de la cuestión, punto de partida ineludible desde el que construir la argumentación.

Por lo demás, suscribimos el grueso de la argumentación de la DFE, que se halla expuesta en el punto 8, y que se habría visto mejor asistida, a nuestro juicio, si se hubieran tenido en cuenta las correcciones que ya hemos señalado. Creemos que estas correcciones habrían facilitado la suscripción de la DFE no sólo a la SFPA, sino también a cualquier otra asociación que en el futuro se plantee formar parte de la REF, porque, si como comentamos más arriba, la decisión de adherirse estriba en la asunción de lo propuesto en 9, ¿quién de los que ya han suscrito el texto no se habría conformado sólo con lo propuesto en el apartado a, o con su apartado b, o con el c? Pues, lógicamente, sólo quien hiciera depender a, b o c, de d.

Queremos creer, al adherimos a esta espléndida y prometedora iniciativa, que nadie lo ha hecho. Nosotros, en todo caso, por las razones expuestas, no lo hacemos.

 

Fdo: Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante.

En Elche, 15 de mayo de 2012

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Categorías: Análisis, Información, Manifiesto by admin
1 comentario »


1 comentario en “El presente de la Filosofía en España I”

  1. La creación de la Red Española de Filosofía es algo que necesitábamos desde hace mucho tiempo, por suerte ha llegado en un momento decisivo para el futuro de la Filosofía en nuestro país. Es momento de trabajar duro y aunar esfuerzos, una oportunidad así tal vez no se vuelva a presentar. Aprovecho para pedir a los lectores que se hagan socios de la SFPA, necesitamos hacernos fuertes y crecer. Saludos.

    Adolfo

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