Sobre la unidad e identidad de la Filosofía en la LOMCE.

26 diciembre, 2013

Sobre la unidad e identidad de la Filosofía en la LOMCE.

Por Ángel Martín.

Es preciso, incluso, que cada Mónada sea diferente de otra cualquiera. Pues nunca se dan en la Naturaleza dos Seres que sean perfectamente el uno como el otro, y en donde no sea posible hallar una diferencia interna o fundada en una denominación intrínseca. Monadología, G.W. Leibniz.

Resulta inaudito que dos asignaturas tengan exactamente los mismos criterios de evaluación en dos niveles educativos diferentes y en una situación distinta. Si bien es de aplaudir la introducción de una materia de filosofía en 4º de ESO, la ejecución ministerial de la misma se ha mostrado torpe y desafortunada. Y esto porque las contradicciones internas que genera el planteamiento de la “Filosofía” es tal, que demuestra hasta qué punto una realización precipitada arruina cualquier expectativa de coherencia.

Si se leen ambas se observa una igualdad casi absoluta en la introducción, criterios de evaluación y estándares de aprendizaje (no en “contenidos”, puesto que estos no aparecen todavía en las materias específicas). No obstante, no pueden implicar unidad. Y esto porque los elementos envolventes de las materias son completamente distintos: mientras que la de 4º pertenece a la Educación Secundaria Obligatoria, la de 1º pertenece a Bachillerato; mientras que la primera es específica, la segunda es troncal. Por tanto, se trata de materias distintas a las que, paradójicamente, se les dota de iguales componentes. Es incongruente según el propio diseño ministerial, cuando en el artículo 2 del borrador define (negrita nuestra):

“Criterios de evaluación del grado de adquisición de las competencias y del logro de los objetivos de cada enseñanza y etapa educativa: referentes de evaluación que definen lo que se quiere valorar, lo que el alumnado debe lograr, tanto en términos de conceptos como en procedimientos o actitudes. Responden directamente a lo que se pretende lograr con la asignatura.”

¿Pueden dos materias situadas en ámbitos diferentes pretender lo mismo de sus alumno? ¿Dos materias de condición desigual pueden dirigirse a los mismos objetivos específicos?

La única explicación a semejante panorama la encontramos en el deseo del legislador de dar unidad a ambas materias, en el sentido de que hubiera una continuidad entre ellas. El error fundamental estriba en confundir esa unidad secuencial en unidad sustancial. Además, actualmente se distinguen entre objetivos específicos de las materias, criterios de evaluación y objetivos generales de etapa; y se entiende que unos conducen a los otros. No obstante, el Ministerio hace desaparecer los objetivos específicos, para subsumirlos directamente a los criterios de evaluación que se pretenden específicos “de cada enseñanza y etapa educativa”, por lo que se pierde precisamente el “referente de evaluación” diferencial. Se trata de una contradicción sin proporción, que hayamos encontrado, en ninguna otra materia (véase, por ejemplo, lo que ocurre con la materia de Tecnología en cuarto y primero de bachillerato; o con Latín; o, especialmente, con Economía; en todas ellas se observa una clara progresión de aprendizajes). El problema radica, creemos, en la diferente categoría a la que pertenece la materia (específica-troncal en 4ºESO-1ºBach.).

Llevamos desde hace mucho tiempo reivindicando la conformación de un ciclo coherente para la enseñanza de la filosofía en este país. En su momento hicimos una propuesta al respecto al Ministerio, pero la pérdida de troncalidad de la materia de 2º de bachillerato y la frágil aparición de “Filosofía” en cuarto ha demostrado que las cosas no han salido bien paradas para la adecuada enseñanza de filosofía en secundaria. Además, algunos profesionales de filosofía siguen defendiendo materias diferenciadas por motivos que escapan a este análisis. Esta situación va a añadir otro factor de gravedad que puede terminar con la disolución de la filosofía administrada en los institutos, a menos que se planteen alternativas que permitan apuntalar esta disciplina en la enseñanza secundaria.

Como propuestas de solución, planteamos dos vías alternativas que afectan a dos escalas de autoridad educativa diferentes:

a) Rectificación del borrador.

b) Diversificación de contenidos.

[Teniendo en cuenta que la LOMCE fue aprobada el 9 de diciembre de 2013]. En primer lugar, la rectificación del borrador del decreto del currículo básico sería una opción a tener en cuenta. Además es necesaria, puesto que la unidad 12 del bloque 6, como ya dijimos en el anterior artículo, es completamente espuria a la filosofía y, por tanto, impertinente. Ésta rectificación, además, tendría que ir dirigida a establecer diversidad de criterios de evaluación (y, subsiguientemente, de estándares de aprendizaje) en las dos materias, de forma que se permitan una clara discriminación entre ambas. Ya hemos propuesto modelos de currículo al ministerio en este sentido, por lo que no vamos extendernos en esta vía.

En segundo lugar, si el Ministerio quiere continuar con su idea de mantener una igualdad difícilmente congruente, las comunidades autónomas podrían intentar diversificar los contenidos, de modo que el enfoque de esos criterios de evaluación viniese por caminos diferentes. No obstante, se trata de un trabajo arduo y, en gran medida, estéril, puesto que la materia no tiene una perspectiva de oferta real elevada en un curso con prueba de evaluación de fin de etapa. La única opción para que resultase fructífero y provechoso pasaría por dotar de un perfil fuerte a esta materia dentro de las competencias curriculares autonómicas. En la medida en que la materia de filosofía es troncal en bachillerato, una sólida formación inicial en la ESO supondrá una ventaja importante para los alumnos que la hayan cursado frente a los que no. Además, permitirá afianzar una enseñanza en filosofía que no es en absoluto accesoria para la formación en bachillerato, sino consustancial a la misma. De ese modo, y según el apartado 6 de la modificación 16 al artículo 25 de la LOE (que aparece en la LOMCE), se podría establecer en cada autonomía la materia de Filosofía como obligatoria al menos para la “opción de enseñanzas académicas para la iniciación al Bachillerato”. Recordemos que no hay contradicción ninguna con la ley en que una comunidad autónoma establezca una materia como obligatoria, puesto que el Ministerio solo establece materias troncales y específicas, dejando a cada autonomía competencia para establecer perfiles al respecto. En realidad, sería el único modo de plantear un ciclo de dos años coherente y, por primera vez, con un diseño unitario a pesar de la diversidad de parámetros que imposibilitan, prima facie, su unidad. Estaríamos, por primera vez, ante un verdadero ciclo coherente en el que sería posible hacer una distribución de contenidos por partes componentes y no ante una mera yuxtaposición temática donde la unidad de las materias (Ética – Filosofía – Historia de la Filosofía, por ceñirme a la denominación clásica) venía dada más por la voluntariedad del profesor que por la articulación real de la propia disciplina.

En realidad una combinación de ambas alternativas, de modo que se permitiese establecer con mayor claridad una progresión conceptual, sería lo ideal. Esperemos que el Ministerio entienda que la propuesta en borrador así emitida adolece de incongruencias graves que exigen una revisión urgente antes de su aprobación definitiva. Todavía hay tiempo.

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Categorías: Borrador, Información by A.M.
2 comentarios »


2 comentarios en “Sobre la unidad e identidad de la Filosofía en la LOMCE.”

  1. Estas consideraciones son congruentes con las reuniones que la SFPA ha venido manteniendo en los últimos tiempos en relación con la reforma educativa que próximamente va a implementarse. En este sentido, nada nuevo bajo el sol. Así, pues, continuar manifestando mi apoyo a lo que entiendo es la línea de acción de la SFPA a estos respectos.

    Y mucho ánimo a Ángel Martín, presidente de la SFPA, que sigue trabajando constructivamente en favor de nuestra disciplina, y para nosotros, hasta el final.

    Saludos,
    Adolfo

  2. Pues muchos ánimos y haced lo que se pueda, porque es un ninguneo y una aniquilación de la materia en toda regla.
    Un saludo desde Ibi.

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