La situación de la Filosofía en bachillerato, hoy 24/10/2016

24 octubre, 2016

Después de sucesivas reuniones con Conselleria d’Educació (con altos cargos como Fullana o el propio Miquel Soler), nadie parece haberse dado cuenta, o a nadie parece imporar, la situación en la que queda la Filosofía en el currículo y especialmente respecto a las evaluaciones finales.

Una larga historia con final infeliz (por ahora).

Ya decimos que fueron muchas las reuniones y de diversos talantes las que se mantuvieron con Conselleria. No obstante, la pasividad más perezosa fue la actitud genérica que nos hemos encontrado sucesivamente en las reuniones mantenidas. El tono adquirió una calidez mayor cuando a finales de julio fuimos convocados sorpresivamente para una reunión en Valencia con Miquel Soler. En ella se nos manifestó que la expectativa fue que hubiera un cambio en el gobierno central que derogara la LOMCE. Por la misma línea fue Marzà en unas declaraciones recientes, en las que se comenzaba a tomar conciencia de la situación:

“hay algunas autonomías que lo que han hecho es regular de forma temporal y desarrollar un decreto de currículum para buscar un parche de un año, pero no puede ser que estemos legislando a un año”.

Parece pues que no existía mucho interés en resolver la reválida de este curso, basándose en una expectativa más bien incierta. Así lo ha denunciado Guillermo Quintás en un artículo de opinión, quien, con toda razón, contempla los reproches de Marzà (y de Miquel Soler, al que cita directamente), como un ejercicio de irresponsabilidad política por el que pide la dimisión o cese de los máximos responsables de educación. Tal cosa parece que no va a ocurrir, no obstante, o al menos no existe manifestación al respecto.

Después de la torticera y palindrómica publicación de la Disposición 7337, la espera de una normativa se ha convertido en un reflejo de esta nuestra España, farandulera y esperpéntica. Porque es inadmisible que ya comenzado el curso nadie sea capaz de decir cómo será la prueba de marras o si tan siquiera se llevará a cabo. Los alumnos, evidentemente, son en este caso los grandes perjudicados, y los padres ya empiezan a manifestar su tribulación ante una situación que clama al cielo, al infierno y al Walhalla mismo.

La estrategia inculpatoria de Marzà hacia el gobierno “central” no puede dejar de encubrir una soberana incapacidad para afrontar con un mínimo de seguridad la situación de este año. Y esa es la cuestión. Porque ya se estaba informando de este tema desde el curso pasado, y si en él se hizo una modificación curricular (recordemos aquél julio del 2015 en que Conselleria de Educación se afanó a publicar modificaciones curriculares significativas: quitando una específica y aumentando la carga horaria de las troncales de modalidad en primero de Bachillerato), nada se pensó, o se quiso pensar, sobre lo que ocurriría con ese alumnado que había de afrontar una prueba de las materias obligatorias de Bachillerato, entre las que se encontraba la Filosofía de primero, sin necesidad de ser cursada en segundo. A Conselleria no debió importarle, o no debió para mientes en ello (cuando lo urgente se antepone a lo importante, etcétera, etcétera): uno no sabe qué es peor, la indiferencia o la incompetencia en estos casos.

De cualquier modo, la muy irregular matrícula en Historia de la Filosofía en segundo de Bachillerato y la situación general de incertidumbre, auguraba un curso tenso, que va progresivamente avanzando, como los lemmigs de Alaska, hacia el borde del abismo (por cierto, un mito etológico, que demuestra la mayor sensatez de la naturaleza frente a la humanidad). Y es aquí cuando entra en escena el gremio filosófico, que ya ha comenzado a hacer peticiones y denuncias públicas al respecto, cuando ya la cosa pasó a la luz pública. Además, los titulares señalan la posibilidad de que la materia de Filosofía desaparezca de la reválida, sin saber uno muy bien cómo. A esta opción parece que se ha abonado parte de la comunidad filosófica, a tenor de la publicación de un texto reivindicativo al más puro estilo filosófico (es decir, siguiendo el estilo lemming): que se quite la prueba de filosofía de la reválida, de nuevo sin saber uno muy bien cómo (el texto completo aquí). Las peticiones del gremio, pretendidamente “raonables i gens radicals”:

a) Suspender “cautelarmente” (cuan reo o delincuente en libertad vigilada) la prueba de Filosofía.

b) Incorporar la materia de Historia de Filosofía al catálogo de las materias troncales.

No vamos a entrar en una análisis de ambas, pues no es el caso de esta entrada, que pretende repasar la historia de un disparate, o más bien de una sucesión ininterrumpida de ellos.

Ayer apareció en los diarios otra noticia de título más bien infausto, que abunda en las mismas cuestiones, esta vez con Juan Armentelos, Agustín Zaragozá y Vicente Sanfélix como protagonistas en el Levante, que parece haberse volcado con esta cuestión, por cierto. El clamor que se ha levantado ha conducido a una serie de asambleas movilizadas por grupos de WhatsApp y correos electrónicos. Se van a celebrar varias reuniones entre el 26 y el 27 de octubre, en el caso de nuestra zona, y desde correo de la UA, se informa de que:

Un grupo de profesores de Filosofía, ante la situación en que se encuentra nuestra disciplina de cara a la prueba de reválida que se efectuará al final de este curso, hemos creído conveniente celebrar una reunión que tendrá lugar el próximo miércoles 26 de Octubre a las 18:30 h. en el aula A1/0-18X del Aulario I de la Universidad de Alicante (Campus de Sant Vicent del Raspeig). Se trata de elegir, en coordinación con los compañeros de Valencia y Castellón, una comisión que negocie con la Conselleria y fijar los términos de esta negociación. Contamos con vuestra asistencia.

La marea crece junto a la proliferación de mensajes y correos con propuestas diversas a la presentada en la carta, como la de Miguel Buendía, que plantea una altenativa al flagrante vacío legal para tratar de buscar una solución al brete.

Otros asuntos del presente que confluyen en este movimiento filosófico lo representa también este artículo de A. Zaragozá, donde se habla del intrusismo profesional, en un momento en que la bolsa de filosofía ha quedado agotada y donde cubrir vacantes (plazas para el curso completo) ha sido más difícil que otros años. La realidad es que hay más trabajo de filosofía y que ha costado cubrirlo. Dejaremos de lado un análisis de toda esta producción.

Final abierto.

Hemos recorrido diferentes jalones sobre la situación del gremio filosófico y de sus materias adscritas. Desde el grupo de WhatsApp ya se ha manifestado disconformidad con el escrito presentado, otras personas comienzan a publicar alternativas con la esperanza de enderezar una situación que, parece, trae al pairo a nuestra administración. Algunos invocan a los sindicatos, y otros se hacen cruces ante ellos. Todo esto no hace sino evidenciar la pluralidad de perspectivas existentes respecto a esta cuestión. El lema “Quién teme a la filosofía?”, desgraciadamente, exige de una revisión; veremos qué ocurre en las asambleas, pero en el caso de una disciplina como la filosófica no caben “soluciones democráticas” ni tan siquiera una unidad gremial, más allá de la puramente administrativa. Resultará difícil llegar a un connsenso en cuestiones que abarcan temas de fondo (filosófico) sobre la naturaleza misma de la disciplina y sobre su función en la enseñanza (al artículo de Zaragozá me remito, sin ir más lejos). Al final es siempre volver a lo mismo una y otra vez, como Sócrates cuando Hipias se reía de él por decir siempre lo mismo de lo mismo (Jenofonte, Recuerdo de Sócrates, Libro IV, 4, 5-7 [página 176, Editorial Gredos]). Puede sorprender que un tema administrativo pueda mover a hondas reflexiones filosóficas, pero resultará difícil esgrimir el argumento de la unidad cuando ya algunos sectores se han adelantado con “hechos consumados”, al publicar una carta en la que una parte (¿cuánta?, he ahí la cuestión) del conjunto no está de acuerdo con su contenido. Ya veremos qué sale de todo esto.

Desde la SFPA, nuestra posición ha sido y es defender la presencia de la materia de Filosofía obligatoria desde cuarto de la ESO a segundo de bachillerato. Tenemos cierta experiencia en que tal postura, en su aparente claridad, sea tergiversada, de modo que nuestra expectativa es seguir participando en el (im)posible diálogo con las administraciones para tratar de conseguir un sistema educativo mínimamente decente. Ni con el Ministerio de Educación ni con la Conselleria ha sido posible. Respecto a la reválida, habrá que esperar a las normativas y a la asamblea de socios que convocaremos con posterioridad a la reunión del 26.

Como decíamos respecto al lema ¿Quién teme a la filosofía?: temo que no sean otros, sino nosotros mismos.

En cualquier caso, seguiremos informando.

Actualización (25/10/2016)

Ha aparecido un borrador de la normativa relativa a las evaluaciones finales. Puede consultarse aquí.

Sin embargo, algunas personas se desconcertan al tratar de obtener buenas calificaciones remedios en l

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5 comentarios en “La situación de la Filosofía en bachillerato, hoy 24/10/2016”

  1. Lo peor es la demagogia más pura e irresponsable en la que se ha movido la coalición que gobierna la autonomía. En las reuniones de padres a las que asistí , mi hijo es alumno de 2º de BAT, los esbirros (no cabe otro nombre) del mandarinato que gobierna la instrucción pública( me niego a llamarla educación) nos repetían una y otra vez desde las mesas presidenciales que la LOMCE no entraría en vigor o no se aplicaría, con las sonrisas cómplices de los papás y las mamás ¿Por qué? Es que no es una ley con todas las garantías para su aplicación? simplemente a ellos que son los amos del corral educativo no les gusta, y por lo tanto no hay que aplicarla y punto. A partir de aquí; todo lo demás.

    “La política es la prostitución del intelecto” Friedrich Nietzsche.

  2. Gracias, Ángel, por trazar este mapa tan ajustado y comedido de la situación actual.
    Me sorprende e inquieta que un grupo de profesores pida a los políticos al cargo de la Consellería que incumplan la ley. Como la mayoría, desearía que la reválida no se aplicara, y sobre todo, que no se aplicara este año, pero no por ello pido a los políticos que prevariquen. Más bien, tendrían que tener ya elaborado un plan B, por si los esfuerzos para que se derogue o aplace la LOMCE, o esta parte de las reválidas, fracasan.
    También los profesores de filosofía deberíamos tener nuestro plan B: contemplar qué vamos a decir y a hacer en el caso de que finalmente salga el cuestionario de la reválida y los alumnos nos pregunten por los temas que no hemos dado. Y cuando la comunidad educativa nos pida un esfuerzo extra para que nuestros antiguos alumnos se enfrenten al examen en buenas condiciones. Igualmente, si la Consellería pide propuestas para que el desaguisado no se repita el año que viene, a las Sociedades y a la Facultad de Filosofía, y tal vez a las plataformas que puedan formarse. Tendrán que ser propuestas que un burócrata pueda hacer suyas, y no fantasías. Para esto, bienvenidas las asambleas y otros procesos de deliberación.

  3. Las leyes aprobadas por un parlamento democrático y legítimo, sede de la soberanía nacional y popular y fruto de unas elecciones ¿Se han de cumplir? ¿No se han de cumplir? ¿Cuáles se han de cumplir?¿Cuáles no? la LOGSE se ha de cumplir…¿la LOMCE no? ¿Por qué la LOMCE se ha de aplazar o derogar? ¿Porque a mí no me guste?

  4. Las leyes son plurales e incluso contradictorias entre sí, motivo por el cual hay organismos encargados de casaciones y tomas de decisión al respecto. Las leyes también se aprueban por políticos (“prostitutos” del intelecto según Nietzsche).
    Cuándo y cómo se cumplan en esa pluralidad multiforme e irregular es otro cantar. Yo más que apelar un legalismo ultra-riguroso que implicaría, por ejemplo, no poder cruzar una calle si no es por el paso de peatones, bajo pena de multa en caso contrario, afrontaría una comprensión más “prudencial” al respecto.
    Habría que medir la posibilidad de cumplimiento restricto o irrestricto de la legislación a tenor de las circunstancias políticas, siempre móviles, que envuelven los fenómenos.
    La cuestión no es tanto que se desobedezca la ley (¿cuál?, ¿cuáles?), sino la prudencia u oportunidad (o deseabilidad) de hacerlo. En el caso de la prueba de reválida, por ejemplo, ya algunas comunidades se negaron a realizarla en primaria, y no pasó gran cosa. Hablar de que si demagogias o de nuestros gustos o disgustos o de las sonrisas cómplices no dejará de tener su importancia psicológica para nuestra satisfacción o insatisfacción personal (pues la desazón también es una forma de vida legítima), pero en nada participan a afrontar una cuestión institucional como en la que nos hallamos.
    Tengo la impresión de que las reuniones o asambleas que surgen ahora son fruto precisamente de un impulso pasional, de una “indignación” pasajera, emotiva, que el propio legislativo irá encauzando a golpe de decreto, de modo que todo no quede sino en una anécdota histórica sin demasiado impacto real. Especialmente a tenor de lo que leo por la diversidad de medios, que parecen tender estructuralmente a la simplificación de los mensajes a los 140 caracteres y a la canalización de las emociones, más que al ejercicio racional.
    Ya veremos.
    La cuestión es si institucionalmente es adecuado o prudente pedir, por ejemplo, la suspensión de una prueba, puesto que parece más bien difícil que el gobierno autonómico admita tal opción (¿cómo casarla con la estructura de la prueba misma?). Además, ¿es una opción realmente deseable? o excesivamente imprudente, y por tanto inaceptable precisamente por quien debe tomar la decisión.
    En fin, son cuestiones que me van surgiendo.

  5. La ordenanza municipal es un ejemplo muy claro de ley que debe cumplirse y por todo el mundo y quien no la cumpla que le caiga la multa correspondiente el ejemplo que pones es de libro. Aquí no es un problema de antinomia( término tan caro a nosotros por kantiano)entre leyes; es un problema de simple forcejeo político entre unos y otros, en el cual algunos están en medio, de grado o a la fuerza. Manipular a los padres para que crean que unos son los malos y otros los buenos es moneda común en nuestro gremio. En lo ultimo que dices te doy la razón. Y me voy clase a cumplir con mi obligación que viene establecida por la leyes.

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